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En busca del síndrome de Peter Pan

6 de marzo de 2012 //
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Cada vez es más difícil retener la atención de un usuario navegando en la red. Se ha vuelto “ciego” a los estímulos tradicionales, adquiriendo incluso la habilidad de omitir zonas completas de la pantalla ocupadas por displays publicitarios,  banners…

Sin embargo existe una tendencia que, aunque no es nueva, cada vez cobra más importancia. Se trata de la Gamificación, término extraído del inglés (Gamification) y que significa aplicar mecánicas de juegos en ámbitos que no sean lúdicos, como la educación, el trabajo… y, particularmente nuestro caso, en el marketing, incentivando un determinado comportamiento del usuario.

La gamificación debe su éxito a que todos seguimos teniendo dentro ese Peter Pan que hace que nos divirtamos como cuando jugamos. Las mecánicas de juego son una serie de reglas que intentan generar juegos que se puedan disfrutar, que generan una cierta adicción y compromiso por parte de los usuarios, al aportarles retos y un metas que conseguir, ya sea en un videojuego o en cualquier otro tipo de aplicación. Son mecánicas que están totalmente integradas de alguna forma u otra en nuestra vida cotidiana, por lo que los usuarios son capaces de seguirlas de forma prácticamente intuitiva. La gamificación trata de llegar a los usuarios a través de las escenas sociales. Foursquare, por ejemplo, le debe su éxito a la aplicación de estas mecánicas.

Existen muchas mecánicas de juego, pero nos dentramos en las más importantes o habituales a la hora de gamificar un sitio web:

Recolección: Somos coleccionistas compulsivos. Nos encanta coleccionar cosas o ser la persona que más tiene de algo porque eso significa que somos más fan que nadie.
Puntos: Los puntos son una forma básica y simple de obtener un feedback ante las cosas que hacemos, y nos motivan porque es un feedback inmediato y, por otra parte, nos permiten compararnos con otros usuarios y “picarnos”.
Comparativas y clasificaciones: También existe la necesidad de relativizar los resultados obtenidos, poder compararlos con otros para conocer la clasificación y por ello también se desarrolla el afán de competición
Niveles: El ir logrando alcanzar diferentes niveles va desarrollando el sentimiento de superación para “engancharte”.

La Gamificación no se debe confundir con el advergaming, en el que se utilizan videojuegos para anunciar marcas o productos.  Sin embargo con la gamification, lo que se logra es convertir la experiencia en un juego.

Existen ya numerosos ejemplos de la aplicación en páginas web, y se utiliza de manera que el usuario recibe puntos y gratificaciones por darse de alta, comentar, compartir contenido…

Otro buen ejemplo es el que llevó a cabo Starbucks con el objetivo de fidelizar a su clientela. El desarrollo de la campaña era muy simple: cuanto más visitaras el local, más puntos obtenías y más bebidas gratis podías conseguir. Puedes verlo en este vídeo.

La gamificación trata de despertar el Peter Pan que llevamos dentro, competir con nuestros amigos o con otros usuarios. Si nos invitan a jugar, ¡JUGUEMOS!