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Lo último en marketing viral son los memes, y lo sabes.

20 de noviembre de 2014 //
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El fenómeno meme se ha expandido como la pólvora en los últimos tiempos. Los internautas los adoran y su viralidad es descomunal. Mientras lees este post, miles de ellos andan circulando por la red. Parecían algo nativo de internet  pero lo cierto es que surgieron hace escasos años y no tiene pinta de que vayan a desaparecer. Meme es sinónimo de viral y las marcas no han tardado en darse cuenta y subirse al carro.

El término surge en 1976 en el libro “The Selfish Gene” de Richard Dawkins, que lo define como “unidad de transmisión cultural, o unidad de imitación” Si aplicamos esto a internet, un meme es una idea que puede evolucionar y que es tremendamente viral. Llevan ya unos años propagándose a través de redes sociales, foros, portales o whatsapp. Puede ser, desde una imagen a un video o un gif animado. Su único objetivo es hacernos reír, ya sea en forma de chiste fácil, de crítica social o simplemente generando bromas sobre cualquier situación o acontecimiento de actualidad. Son fáciles de comprender, rápidos de ver y se comparten de manera instantánea. Como ya sabemos, vivimos en la cultura de la inmediatez y el humor no iba a ser menos, los memes nos aportan eso: risa inmediata.

No olvidemos que hasta hace no mucho el humor se “movía” por internet a través de cadenas de email. Aquellos powerpoint cutres llenos de chistes fáciles o mensajes motivacionales han dejado paso a esta nueva forma de compartir humor entre nosotros, sobre todo entre los más jóvenes.

 

Ejemplos de campañas

 

Según un estudio de Uruly Media el alcance de los contenidos virales se ha multiplicado por 50 desde 2006. Esto va unido al crecimiento de las redes sociales y el uso generalizado de los smartphones. Las marcas son conscientes de ello y no son pocas las que han empezado a utilizarlos. Kia fue uno de los primeros en lanzarse al mundo del meme con su campaña para el Sorento en 2012. Hizo bastante ruido, aunque también recibió bastantes criticas de los internautas tachándolos de cutres y poco originales.

 

meme3

 

 

Este verano Snickers, aprovechando el mordisco que propinó Luis Suarez a un contrincante durante el Mundial de Brasil, subió a Twitter un meme que dio la vuelta al mundo. Fue retuiteado 47 mil veces, mientras que de media no suelen pasar de 6 retuits.

 

tweetsnickers

 

Destinia aprovechó el filón de la fama que tuvieron hace poco los memes de Julio Iglesias. Eso sí, usaron un imitador para evitar problemas legales por derechos de imagen.

 

destinia

 

 

Barato, viral y tremendamente efectivo, o no..

 

Si funciona, la repercusión es bestial, instantánea y efectiva. Es crucial subirse a la cresta de la ola en el momento adecuado, de nada sirve crear un meme sobre algo que ya ha perdido interés. Y por supuesto, hay que procurar no meter la pata publicando mensajes que puedan resultar ofensivos o inoportunos, ya que esto puede generar que la campaña se vuelva en contra de la marca con el consiguiente deterioro de la imagen que eso conlleva. Como le ocurrió a MacDonalds con una campaña que lanzó en twitter creando el hashtag #McDstories para que la gente compartiese sus experiencias vividas durante su estancia en algún local de McDonalds. Los usuarios prefirieron crear el hashtag #MeetTheFarmers donde contaban sus experiencias negativas relacionadas con la marca.

 

El secreto del éxito, por lo tanto, no reside más que en ser el primero y el más original. El coste es cero y si resulta viral, será visto por cientos de miles de personas en cuestión de horas o días. Y lo más importante, el usuario está predispuesto a visualizarlo. Está expectante, más receptivo, sabe que lo que ve es “anuncio” pero espera algo más, algo que no ocurre en la publicidad convencional. El mensaje deja de ser intrusivo, el meme te llegará a través de un amigo o familiar, no te obligarán a verlo antes de cada video de Youtube, ni te aparecerá entre canción y canción del Spotify.

 

De modo que contamos con un público receptivo, que recibe un estímulo positivo. Una sonrisa o una carcajada, un clic, y en unos segundos hemos generado afinidad con el usuario y conseguido que éste, a su vez, lo propague entre sus amigos. Según el estudio de Unruly Media, la gente que disfruta un viral está un 97% más dispuesta a comprar el producto que se publicita y la satisfacción aumenta un 14% si llegamos al vídeo porque alguien nos lo ha recomendado en Internet. Al fin y al cabo, estamos hablando de marketing emocional, de promover sentimientos y emociones que generen actitudes y acciones favorables a la marca. Los memes pueden enriquecer mucho la comunicación con el público, además su potencial de viralización los hacen especialmente atractivos para las marcas. Sin embargo, aunque en la mayoría de los casos no hay problemas, hay que tener ciertos cuidados en el uso legal de este tipo de contenidos.